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2 julio, 2017 @ 8:04 AM by Rodríguez

Amar

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AMAR

 

Dios es amor (1Jn 4, 8.16)
¿Una prueba? Nos envió a su Hijo único para que, mediante su muerte en la cruz, nos liberara del dominio de Satanás (Is 53; Jn 3, 16). Algo increíble, que sale completamente fuera de nuestros esquemas mentales.
Ahora bien, ¿cómo podemos corresponder a una prueba tan grande de amor? Imitando al Padre Celestial (Ef 5, 1), es decir, amando siempre y a todos, empezando por el mismo Dios (Mt 22, 37-38), sin condición alguna. Otro problemón para nosotros, pobres pecadores, metidos en el egoísmo hasta el codo.

 

Entrega total
A ejemplo de las tres Personas de la Santísima Trinidad, totalmente volcadas hacia nuestro bien.
Todo lo contrario del normal sentir y actuar del ser humano, preocupado esencialmente de su bienestar personal.

 

Buscando la felicidad de los demás
Alguien pudiera pensar: “¿Qué? ¿Acaso estoy loco? ¡Si apenas puedo luchar por mi felicidad! Qué los demás se pudran. Es su problema”.
¡Hasta qué punto se puede llegar, siendo católicos de primera, es decir, ministros ordenados y gente consagrada!
Y sin embargo, se trata de algo que deriva completamente del dato revelado. Es el caso de repetir: “El hábito no hace al monje”. A veces damos la impresión de ser buena gente, estar completamente al servicio de Dios y de los hermanos, cuando aún estamos muy lejos de vivir según el Evangelio.

 

La divina misericordia
Entonces, ¿estamos completamente perdidos? No. La Divina Misericordia lo cubre todo y no permite que el Padre Celestial se fije en tantos detalles, realmente vergonzosos para nosotros.
De todos modos, no basta confiar solamente en la Divina Misericordia. Tenemos que luchar por vivir según el ideal evangélico. No nos olvidemos de que, confiando solamente en la Divina Misericordia, corremos el riesgo de volvernos estériles.

 

¿Y tú?
Silencio lesivo, como manera de castigar al hermano, que hace sufrir en buena o mala fe; a propósito hacer cosas o manejar actitudes que disgustan o hacen sufrir a ciertas personas, que caen mal (¿No le gusta a un miembro de la comunidad que haga tal o cual cosa o que me porte de una determinada manera? Pues bien, a propósito lo voy a hacer para que sufra el que no simpatiza conmigo); vivir como si los demás no existieran, buscando siempre la propia satisfacción o comodidad; etc., etc.
¡Y pensar que se trata de personas, que parecen bastante avanzadas en el camino de la perfección cristiana!

 

Conclusión
Ser cristiano auténtico no es fácil. Que por lo menos el día de nuestra muerte el Señor nos encuentre en el camino correcto, que es el camino del amor, amando a Dios sobre todas las cosas y haciendo todo lo posible por hacer felices a los demás.

 

PALABRA DE DIOS
“Jesús le respondió:
-Amarás al Señor tu Dios
con todo tu corazón,
con toda tu alma
y con toda tu mente.
Este es el precepto más importante;
el segundo es semejante:
-Amarás al prójimo tuyo como a ti mismo” (Mt 22, 37-39).

 

TAREA PERSONAL
1. Comenta lo que te resulta más difícil para vivir el mandamiento del amor.
2. Comenta lo que estás haciendo para superar la dificultad que se te presenta para amar sin condición alguna.

 

Por el padre Flaviano Amatulli Valente, fmap 

Acerca del autor

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Comentarios

Un comentario a este artículo

  1. Que hermosa catequesis Padre, muy sencilla y profunda la ves. Me ayuda mucho a nivel personal y también como material para la catequesis de adultos. Muchas Gracias¡¡¡

    Miguel Angel
    Responder

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