¿Cómo se inició realmente la celebración de Halloween? II

31 Octubre, 2013
Parte I: Orígenes históricos de Halloween

II. Propuestas pastorales

 

Pastoralmente, ¿qué podemos hacer para celebrar cristianamente la Fiesta de Halloween (31 de octubre), e impulsar más la solemnidad de Todos los Santos (1 de noviembre) y la conmemoración litúrgica de los Fieles Difuntos (2 de noviembre). He aquí algunas propuestas concretas.

 

Por el P. Jorge Luis Zarazúa Campa, fmap

 

Un triduo muy especial

El Diccionario de la Real Academia Española define triduo como ejercicios devotos que se practican durante tres días. Me parece un término adecuado para describir estos tres días santos, que nos permiten celebrar aspectos importantísimos sobre nuestra fe y reflexionar sobre sus implicaciones.

 

31 DE OCTUBRE. VÍSPERA DE TODOS SANTOS

1. Genuina preocupación por la suerte de todos los hombres

todos-los-santosEs oportuno que recuperemos el sentido cristiano de Halloween, entendiéndolo como Víspera de la Solemnidad de Todos Santos, que implica, desde la óptica de los católicos irlandeses que la iniciaron, preocuparse por la suerte de todos los hombres, aún de los impíos, recordando que Dios odia el pecado, pero ama intensamente al pecador.

Los que creemos en Cristo estamos llamados a amar a nuestro prójimo como a nosotros mismos, como el Señor nos ha enseñado con sus palabras y su vida. Los cristianos estamos llamados a experimentar la compasión por todos, especialmente por los más necesitados, como lo enseño Jesús en la bellísima parábola del buen samaritano (Lc 10, 25-37), puesto que “no son los sanos los que necesitan de médico, sino los enfermos” (Mt 9, 12).

Esta preocupación es profundamente bíblica, puesto que “Dios quiere que todos los hombres se salven y lleguen al conocimiento pleno de la verdad” (1Tim 2, 4) y desea que hagamos oración en favor de todos los hombres, como lo expresó muy bien san Pablo:

 

Ante todo, te recomiendo que se hagan peticiones, oraciones, súplicas y acciones de gracias por todos los hombres, por los soberanos y por todas las autoridades, para que podamos disfrutar de paz y de tranquilidad, y llevar una vida piadosa y digna. Esto es bueno y agradable a Dios, nuestro Salvador, porque él quiere que todos se salven y lleguen al conocimiento de la verdad. (1Tim 2, 1-4)

 

Pues bien, esta genuina preocupación debe traducirse en acciones concretas. He aquí algunas sugerencias prácticas, útiles para celebrar cristianamente el 31 de octubre:

 

Jornada de Oración, Ayuno y Penitencia

para pedir por la conversión de los pecadores

Es conveniente que el 31 de octubre, Víspera de Todos Santos, se pueda convocar, a nivel parroquial, decanal, diocesano, nacional o universal, una Jornada de Oración, Ayuno y Penitencia para pedir por la conversión de los pecadores, con características similares a la que el Papa Francisco nos pidió realizar para orar por la paz en Siria.

En esta Jornada pueden hacerse muchas actividades, como Rosarios, Horas santas, Sitios de Jericó, la Coronilla del Señor de la Misericordia, Actos de reparación, etc.

Lo que no puede faltar es un Acto Penitencial en cada parroquia donde todos puedan hacer un buen examen de conciencia y una buena confesión. Si se prefiere, puede tomar la forma de una Jornada Mundial de la Confesión, con los elementos adecuados para vivir intensamente un encuentro personal con Dios uno y trino en el admirable sacramento de la Penitencia. Que todos tengan la oportunidad de acercarse a este Sacramento admirable.

Se puede proporcionar algún tríptico o folleto que les permita hacer un buen examen de conciencia. A propósito de la Confesión dice lo siguiente el Catecismo de la Iglesia Católica:

 

«Conviene preparar la recepción de este sacramento mediante un examen de conciencia hecho a la luz de la Palabra de Dios. Para esto, los textos más aptos a este respecto se encuentran en el Decálogo y en la catequesis moral de los evangelios y de las Cartas de los Apóstoles: Sermón de la montaña y enseñanzas apostólicas (Rm 12-15; 1 Co 12-13; Ga 5; Ef 4-6) (Catecismo de la Iglesia Católica, 1454).

 

Ramilletes espirituales

Otra forma muy especial de orar por la conversión de los pecadores es ofreciendo un ramillete espiritual.

 

¿En qué consisten?

Un ramillete espiritual es un ramillete de oraciones y acciones que se ofrecen por una intención determinada, en favor de una persona o alguna iniciativa. En este caso se ofrece por la conversión de los pecadores.

 

¿Qué puede ofrecerse?

  • La Santa Misa. Asiste a la Santa Misa y, antes de iniciar, ofrécela por la conversión de los pecadores en general, o de alguien en particular. Dice el Catecismo de la Iglesia Católica: «En cuanto sacrificio, la Eucaristía es ofrecida también en reparación de los pecados de los vivos y los difuntos, y para obtener de Dios beneficios espirituales o temporales». (Catecismo de la Iglesia Católica, 1414).
  • Comunión sacramental. Consiste en ofrecer nuestra comunión cada vez que participamos en Misa y comulgamos. Su eficacia puede deducirse de estas palabras del Catecismo de la Iglesia Católica: «En el Santísimo Sacramento de la Eucaristía están “contenidos verdadera, real y substancialmente el Cuerpo y la Sangre junto con el alma y la divinidad de nuestro Señor Jesucristo, y, por consiguiente, Cristo entero” (Concilio de Trento: DS 1651)» (Catecismo de la Iglesia Católica, 1374).
  • La Comunión Espiritual. Es el deseo de recibir a Jesús en la comunión espiritualmente, ante la imposibilidad de hacerlo sacramentalmente o además de haberlo hecho, nos sirve para disponernos a recibirlo o agradecerle por haberle recibido. Puede hacerse en la Santa Misa o fuera de ella, en un momento que se considere conveniente. Puede hacerse numerosas veces al día.

La Comunión Espiritual puede hacerse con las propias palabras. Quienes lo deseen, pueden hacerlo con esta bella oración: “Creo Jesús mío que estás presente en el Santísimo Sacramento del Altar, te amo sobre todas las cosas y deseo recibirte dentro de mí, más no pudiendo hacerlo ahora sacramentalmente, ven espiritualmente a mi corazón. Como si ya te hubiera recibido, te abrazo y me uno todo a ti. No permitas Señor que vuelva a separarme de ti”. Se puede hacer, aunque se haya comulgado.

  • Visitas al Santísimo. Es pasar a la capilla o templo y hacer un momento de oración frente a Jesús Sacramentado presente en el Sagrario o expuesto sobre el Altar en la Custodia. Su importancia puede deducirse de estas palabras del Catecismo de la Iglesia Católica: «Puesto que Cristo mismo está presente en el Sacramento del Altar es preciso honrarlo con culto de adoración. “La visita al Santísimo Sacramento es una prueba de gratitud, un signo de amor y un deber de adoración hacia Cristo, nuestro Señor” (MF). (Catecismo de la Iglesia Católica, 1418)
  • Hora Santa. La hora Santa consiste en la exposicion y adoracion del Santísimo Sacramento del Altar, de La Eucaristía. La Sagrada Forma, es decir, Jesús mismo presente en la Hostia consagrada, es colocado en la Custodia u Ostensorio, para que lo adoremos. Por lo general, se realiza cada jueves, pero puede hacerse en todo tiempo.
  • Rosarios. Ofrezcamos nuestro Rosario con devoción. Si rezamos en familia serán tantos rosarios como personas lo ofrezcan. El Rosario consta de 20 misterios de los cuales se pueden rezar 5 misterios cada día, el ofrecimiento cuenta por día.
  • Sacrificios. Es aquello que te cuesta trabajo, da lo que te es difícil de hacer o de aceptar, ofrezcámoslo con amor, sea algo voluntario o involuntario.
  • Ayuno. Consiste en hacer una sola comida al día o no comer lo suficiente, dejar de fumar y dejar de tomar alcohol o algo que en especial te agrade o te cueste trabajo.
  • Jaculatorias. Son pequeños momentos de unión con Dios para adorarlo, alabarlo, comunicarte y darle gracias. Por ejemplo: “Espíritu Santo fuente de luz, ilumínanos”, “Gloria al Padre, y al Hijo y al Espíritu Santo, como era en un principio ahora y siempre por los siglos de los siglos. Amén”, “Jesús, hijo de David, ten compasión de mí”.
  • Horas o minutos de lectura bíblica. Se trata de hacer una lectura atenta, en perspectiva orante de la Biblia, durante el tiempo que se tenga disponible.
  • Horas de Trabajo. Ofrécelas claramente, ser específicos, por ejemplo: “Señor, te ofrezco mi trabajo de este día por la conversión de los pecadores”, “Señor, te ofrezco mi trabajo de este día por la conversión de ______”.

 

Jornada de Evangelización

El 31 de octubre puede convertirse en una jornada de evangelización en cada comunidad parroquial. Los agentes de pastoral, los catequistas y los niños de catequesis, los monaguillos y los integrantes de los grupos juveniles y movimientos apostólicos pueden salir a evangelizar a las calles, plazas, mercados y semáforos, y a las casas y negocios, vestidos como ángeles o como sus santos favoritos ofreciendo dulces y trípticos y folletos evangelizadores.

Oportunamente pueden preparar bolsitas para obsequiar dulces y añadiéndoles tarjetas, separadores y pequeños pósters elaborados por los evangelizadores o impresos por la parroquia donde se presenten citas bíblicas que invitan a la conversión y al arrepentimiento, que nos motiven a comprender la terrible realidad del pecado y que nos ayuden a comprender que determinadas acciones, que se consideran normales, son pecaminosos.

He aquí algunas sugerencias al respecto:

 

  • Sí, Dios amó tanto al mundo, que entregó a su Hijo único para que todo el que cree en él no muera, sino que tenga Vida eterna. Porque Dios no envió a su Hijo para juzgar al mundo, sino para que el mundo se salve por él. El que cree en él, no es condenado; el que no cree, ya está condenado, porque no ha creído en el nombre del Hijo único de Dios. Es el texto por excelencia, que nos revela el amor misericordioso de Dios.
  • ¿Qué dios es como tú, que perdonas la falta y pasas por alto la rebeldía del resto de tu herencia? El no mantiene su ira para siempre, porque ama la fidelidad. El volverá a compadecerse de nosotros y pisoteará nuestras faltas. Tú arrojarás en lo más profundo del mar todos nuestros pecados. (Miq 7, 18-19)
  • Reconozcan el momento en que viven, que ya es hora de despertar del sueño: ahora la salvación está más cerca que cuando abrazamos la fe. La noche está avanzada, el día se acerca: abandonemos las acciones tenebrosas y vistámonos con la armadura de la luz. Actuemos con decencia, como de día: basta de banquetes y borracheras, basta de lujuria y libertinaje, no más envidias y peleas. Revístanse del Señor Jesucristo y no se dejen conducir por los deseos del instinto. (Rom 13, 11-14). Este texto influyó de manera determinante en la conversión de San Agustín de Hipona, tal como lo cuenta él mismo en sus Confesiones.
  • Las acciones que proceden de los bajos instintos son manifiestas: fornicación, indecencia, libertinaje, idolatría, superstición, enemistades, peleas, envidia, cólera, ambición, discordia, sectarismos, celos, borracheras, comilonas y cosas semejantes. Les prevengo, como ya los previne, que quienes hacen esas cosas no heredarán el reino de Dios. (Gal 5, 19-21)
  • +  ¡Lávense, purifíquense! no me hagan el testigo de sus malas acciones, dejen de hacer el mal y aprendan a hacer el bien. Busquen la justicia, den sus derechos al oprimido, hagan justicia al huérfano y defiendan a la viuda.» Ahora Yavé les dice: «Vengan, para que arreglemos cuentas. Aunque sus pecados sean colorados, quedarán blancos como la nieve; aunque sean rojos como púrpura, se volverán como lana blanca. (Is 1, 16-18).
  • Si el malvado se aparta de todos los pecados cometidos, se dedica a observar todos mis mandamientos y se comporta de acuerdo al derecho y a la justicia, vivirá y no morirá; se echarán al olvido todos los crímenes que cometió y, debido a la justicia que haya practicado, vivirá. ¿Creen ustedes que me gusta la muerte del malvado? dice Yavé. Lo que me agrada es que renuncie a su mal comportamiento y así viva. (Ez 18, 21-23).

 

La Biblia y el Catecismo de la Iglesia Católica son una mina inagotable de textos que pueden ayudarnos en esta tarea evangelizadora.

 

Diálogo personal

No puede faltar el diálogo personal para invitar a la conversión a familiares, amigos y compañeros de la escuela o el trabajo. En efecto, Dios nos ha puesto como centinelas para estar al pendiente de que nuestros seres queridos se salven:

 

Al cabo de esos siete días se me dirigió la palabra de Yavé: «Hijo de hombre, te he puesto como un vigía para la casa de Israel: si oyes una palabra que salga de mi boca, inmediatamente se lo advertirás de mi parte. Si le digo al malvado: ¡Vas a morir! y si tú no se lo adviertes, si no hablas de tal manera que ese malvado deje su mala conducta y así salve su vida, ese malvado morirá debido a su falta, pero a ti te pediré cuenta de su sangre. En cambio, si se lo adviertes al malvado y él no quiera renunciar a su maldad y a su mala conducta, morirá debido a su falta, pero tú habrás salvado tu vida. (Ez 3, 16-19)

 

Esta preocupación genuina es agradable a Dios, que “no quiere que se pierda nadie, sino que todos lleguen a la conversión” (2Pe 3, 9b). De ahí la importancia de hablar oportunamente con nuestros seres queridos que andan en malos pasos.

 

Hermanos, si alguno de ustedes se extravía lejos de la verdad y otro lo hace volver, sepan que el que aparta a un pecador de su mal camino salva un alma de la muerte y hace olvidar muchos pecados. (St 5, 19-20)

 

Pide al Señor la valentía para hablar con quien necesite que le hables sobre sus situaciones de pecado y la gracia de la salvación, dándole a conocer que Dios perdona a quien se arrepiente, invitándolo a acercarse al Sacramento de la Penitencia.

Cineforum o velada parroquial o familiar

 

Siete películas para la noche de Halloween (o Todos Santos)

Juanjo Romero, en su blog en Info-Católica, nos ofrece esta lista, que podemos transformar en un cineforum parroquial o en una bonita velada familiar. Un maratón para acercarnos a los santos

 

Un hombre para la eternidad (1988)

Rabiosa actualidad. Un político que antepone su fe a su cargo. ¡Total?, por defender un matrimonio que ni siquiera era el suyo…¡que le corten la cabeza!. Santo Tomás Moro. Un remake moderno tendría que titularse «El político invisible»

 

Becket (1964)

Basada en la obra de teatro de Jean Anouilh: Tomás Becket o el Honor de Dios. Repartazo. Después de verla cogeréis devoción a Santo Tomás Becket. Yo le encomiendo todos los nombramientos episcopales, todos. El final es digno de «Juego de Tronos», digno en sentido literal, claro.

 

Molokai: La historia del Padre Damián (1999)

¿Te gusta The Walking Dead? Este personaje es más impresionante que «Rick» y «Daryl» juntos, ¡qué pasada! En lugar de clavar palos en el cerebro de los más miserables, de los más parias de los parias, los abraza, los besa, los cura, … los quiere. Fuerte, ¿no?. San Damián, el apóstol de los leprosos.

 

Diálogos de Carmelitas (1960)

Ambientada en la Revolución Francesa, las dieciséis monjas carmelitas del convento de Compiègne en 1794. Si no lloras o te emocionas con el final de la película preséntate a un casting de «La invasión de los ultracuerpos», tienes la misma sensibilidad que ellos.

 

María Goretti (2003)

Lo sé. Esta no está recomendada para niños y adolescentes. Creo que se dicen palabrotas muy fuertes. Que en una misma frase aparezcan las palabras «pureza» y «amor» reconozco que pueden herir sensibilidades modernas. Lo mismo hay quien piensa que eso no es posible y en cambio tiene más credibilidad un romance entre una vampiro y un hombre lobo.

 

De dioses y hombres (2010)

Un monasterio del Císter en un pueblo argelino de las montañas del Atlas. Los religiosos franceses llevan casi 60 años allí. En 1996, terroristas del GIA secuestran a los monjes. A pesar del creciente peligro que los rodea y de las amenazas de los terroristas, los monjes deciden quedarse y resistir. Tachán, tachán…, a que engancha.

 

Pedro y Pablo (1981)

Anthony Hopkins y Robert Foxworth como San Pablo y San Pedro, respectivamente.

 

Oración personal por la conversión de los Pecadores

He aquí una bella oración que nos ayuda a orar por la conversión de todos

 

Señor, tú eres bondadoso y misericordioso, y todo lo hiciste muy bien, creando de la nada cuanto existe. Señor, tú eres clemente y comprensivo, y no quieres la muerte del pecador, sino que se convierta y viva. Señor tú eres paciente y fiel, y esperas al hijo pródigo e invitas al justo a alegrarse a su regreso.

Señor, tú tanto amaste al mundo, que enviaste a tu Hijo único, no para juzgarnos, sino para salvarnos. Señor, tú quieres que todos los hombres se salven, lleguen al conocimiento de la verdad y sean uno como tú eres uno.

Te pido la conversión de los que, como yo, son pecadores, quiero unirme, junto al Padre Pío, a tu deseo de salvación universal, solidarizándome con mis hermanos y emprendiendo con ellos un camino de sincera conversión. Dame la gracia de cumplir tus mandamientos alimentando al hambriento, dando de beber al sediento, vistiendo al desnudo, alojando al forastero, visitando al enfermo y al encarcelado, descubriéndote y respetándote en la obra de tus manos.

Cambia mi forma de pensar y de sentir, porque muchas veces no parezco hijo tuyo. Permíteme disfrutar al final de los tiempos del banquete que tienes preparado no sólo para los que te conocen y sirven, sino también para aquellos que no han tenido esa gracia y que, a pesar de no saberlo, también son hijos tuyos. Amén.

 

2. Tener presente la posibilidad de condenarse

A nivel personal, es importante reflexionar sobre la posibilidad real de condenarse. He aquí lo que dice el Catecismo de la Iglesia Católica al respecto:

 

La enseñanza de la Iglesia afirma la existencia del infierno y su eternidad. Las almas de los que mueren en estado de pecado mortal descienden a los infiernos inmediatamente después de la muerte y allí sufren las penas del infierno, “el fuego eterno” (cf. DS 76; 409; 411; 801; 858; 1002; 1351; 1575; Credo del Pueblo de Dios, 12). La pena principal del infierno consiste en la separación eterna de Dios en quien únicamente puede tener el hombre la vida y la felicidad para las que ha sido creado y a las que aspira (Catecismo de la Iglesia Católica, 1035).

 

Las afirmaciones de la Escritura y las enseñanzas de la Iglesia a propósito del infierno son un llamamiento a la responsabilidad con la que el hombre debe usar de su libertad en relación con su destino eterno. Constituyen al mismo tiempo un llamamiento apremiante a la conversión: “Entrad por la puerta estrecha; porque ancha es la puerta y espacioso el camino que lleva a la perdición, y son muchos los que entran por ella; mas ¡qué estrecha la puerta y qué angosto el camino que lleva a la Vida!; y pocos son los que la encuentran” (Mt 7, 13-14). (Catecismo de la Iglesia Católica, 1036).

 

Un buen examen de conciencia para una buena confesión

Para animarnos a confesarnos frecuentemente, es útil y provechoso conocer los efectos espirituales del sacramento de la Penitencia, que son los siguientes:

 

— la reconciliación con Dios por la que el penitente recupera la gracia;

— la reconciliación con la Iglesia;

— la remisión de la pena eterna contraída por los pecados mortales;

— la remisión, al menos en parte, de las penas temporales, consecuencia del pecado;

— la paz y la serenidad de la conciencia, y el consuelo espiritual;

— el acrecentamiento de las fuerzas espirituales para el combate cristiano.

 

Oración para pedir por la propia conversión

Señor Jesús, yo me coloco en Tu presencia en oración, y confiado en Tu Palabra abro totalmente mi corazón a Ti.

Reconozco mis pecados y Te pido perdón por cada uno. Yo Te presento toda mi vida, desde el momento en que fui concebido hasta ahora. En ella están todos mis errores, fracasos, angustias, sufrimientos y toda mi ignorancia de Tu Palabra.

¡Señor Jesús, Hijo del Dios vivo, ten compasión de mí que soy pecador(a)!

¡Sálvame, Jesús! Perdona mis pecados, conocidos y desconocidos.

Libérame, Señor, de todo yugo de Satanás en mi vida.

Libérame, Jesús, de todo vicio y de todo dominio del mal en mi mente.

Yo Te pido, Señor, que esa vieja naturaleza mía, vendida al pecado, sea crucificada en Tu cruz. ¡Lávame con Tu Sangre, purifícame, libérame, Señor!

En Tu presencia, quiero perdonar a todas las personas que me ofendieron, que me amargaron, que intentaron el mal contra mí, que me maldijeron y hablaron mal de mí. Y así como estoy pidiendo Tu perdón para mis pecados, contando con Tu gracia, yo las perdono y las entrego a Ti, clamando sobre mí y sobre ellas Tu infinita misericordia.

Y ahora, Jesús, te pido que vengas a mí; yo Te recibo como mi dueño y Señor. Ven a vivir en mí, dame la gracia de vivir intensamente Tu Palabra en todas las circunstancias de mí día a día. Inúndame con Tu Espíritu. Ven a vivir en mí, Jesús, y no permitas que yo me aleje de Ti.

Con todo mi corazón profeso la fe de mi bautismo, confiando en que la Gracia que el Padre nos concede en Ti por el poder del Santo Espíritu me sanará, sostendrá y guiará en esta nueva etapa que hoy comienzo a Tu lado. Amén.

Fuente “Oraciones Carismáticas” de Maisa Castro, editorial Raboní (Adaptación)

 

Oración de los padres por los hijos

Señor, Padre todopoderoso,

te damos gracias por habernos dado estos hijos.

Es una alegría para nosotros,

y las preocupaciones,

temores y fatigas

que nos cuestan,

las aceptamos con serenidad.

Ayúdanos a amarlos sinceramente.

A través nuestro has hecho surgir vida;

desde toda la eternidad

tú los conocías y amabas.

Danos sabiduría para guiarlos

paciencia para instruirlos

vigilancia para

acostumbrarlos al bien

mediante nuestro ejemplo.

Fortaleces nuestro amor

para corregirlos

y hacerlos más buenos.

Es tan difícil a veces comprenderlos

ser como ellos nos desean, ayudarlos a hacer su camino.

Enséñanos tú Padre

bueno por los méritos de Jesús

tu Hijo y Señor nuestro. Amén

 

1 DE NOVIEMBRE. SOLEMNIDAD DE TODOS SANTOS

Este día se celebran a todos los millones de personas que han llegado al cielo, aunque sean desconocidos para nosotros. Santo es aquel que ha llegado al cielo, algunos han sido canonizados y son por esto propuestos por la Iglesia como ejemplos de vida cristiana.

 

La gloria de Dios resplandece en cada uno de los santos

El Catecismo de la Iglesia Católica nos enseña que aquellos «que mueren en la gracia y la amistad de Dios y están perfectamente purificados, viven para siempre con Cristo. Son para siempre semejantes a Dios, porque lo ven “tal cual es” (1 Jn 3, 2), cara a cara (cf. 1 Co 13, 12; Ap 22, 4)». A algunos de ellos los veneramos en algún día especialmente dedicado a ellos. A todos los veneramos el 1 de noviembre en la Solemnidad de Todos Santos.

Pues bien, el Prefacio I de los Santos, titulado “La Gloria de los Santos”, nos puede ayudar a entender porque veneramos a los Santos:

En verdad es justo darte gracias y deber nuestro glorificarte, Padre santo. Porque tu gloria resplandece en cada uno de los santos, ya que, al coronar sus méritos, coronas tus propios dones. Con su vida, nos proporcionas ejemplo, ayuda, con su intercesión, y por la comunión con ellos, nos haces participar de sus bienes, para que, alentados por testigos tan insignes, lleguemos victoriosos al fin de la carrera y alcancemos con ellos la corona inmortal de la gloria.

 

La Carta a los Hebreos nos los describe de esta forma, unidos a Jesús y en comunión con nosotros:

Innumerables son estos testigos que nos envuelven como una nube. Depongamos, pues, toda carga inútil, y en especial las amarras del pecado, para correr hasta el final la prueba que nos espera, fijos los ojos en Jesús, que organiza esta carrera de la fe y la premia al final. (Hb 12, 1-2a)

 

Todos estamos llamados a ser santos

Este debe ser uno de los frutos más importantes de esta solemnidad. Recordar que todos estamos llamados a ser santos, como lo expone muy bien san Pablo cuando con recuerda que Dios “nos ha elegido en él (Cristo), antes de la creación del mundo, para que fuéramos santos e irreprochables en su presencia, por el amor” (Ef 1, 4).

Y san Pedro, la Roca sobre la cual Jesús edificó su Iglesia nos enseña lo siguiente: “Si es santo el que los llamó, también ustedes han de ser santos en toda su conducta, según dice la Escritura: Sean santos, porque yo soy santo” (1Pe 1, 15-16).

Según Benedicto XVI, “el santo es aquel que está tan fascinado por la belleza de Dios y por su perfecta verdad que éstas lo irán progresivamente transformando. Por esta belleza y verdad está dispuesto a renunciar a todo, también a sí mismo. Le es suficiente el amor de Dios, que experimenta y transmite en el servicio humilde y desinteresado del prójimo”.

 

Propuestas para celebrar la Solemnidad de Todos Santos

He aquí unas propuestas eficaces para meternos en el maravilloso mundo de la santidad, a la que hemos sido llamados.

 

La Fiesta de los Santos

Llamado universal a la santidad

«La Fiesta de los Santos» es una iniciativa de los Apóstoles de la Palabra para recordar a todos los católicos el llamado universal a la santidad, puesto que Dios quiere que todos seamos santos (cfr. 1 Pe 1, 16).

En este sentido, la Biblia nos presenta innumerables modelos de vida, que pueden ayudarnos a dar pasos muy concretos para avanzar en la propia santificación. Por otra parte, a lo largo de la Historia de la Iglesia muchos discípulos de Cristo han recorrido este mismo itinerario.

 

¿En qué consiste?

En aprovechar la celebración de la Fiesta de Todos Santos para organizar un concurso en el cual los participantes cumplan las siguientes BASES:

1) Vestirse de su santo (a) o personaje bíblico favorito (a).

2) Narrar en primera persona y brevemente (3-5 minutos) la vida del (a) santo (a) favorito (a), resaltando la vivencia de las virtudes, que le ayudaron a alcanzar la santidad.

3) Responder a algunas preguntas, planteadas por los integrantes del Jurado calificador y el público asistente.

 

¿Quiénes pueden participar?

Todos, puesto que hay varias categorías:

1) Niños.

2) Adolescentes.

3) Jóvenes.

4) Adultos.

 

¿Cuándo puede celebrarse?

De manera especial el 1 de noviembre, aunque puede realizarse con motivo de la fiesta patronal, lo que motivará que se profundice en la vida del (a) santo (a) patrono (a).

También puede realizarse al finalizar la catequesis presacramental o en otro momento que se considere oportuno, como las vacaciones de verano o de diciembre.

Para darle un sabor eminentemente bíblico, puede realizarse utilizando personajes de la Sagrada Escritura, como Abraham, Moisés, Josué, Miriam, David, Rut, Noemí, Sara, Raquel, María, Pedro, Pablo, Aquila, Priscila, Marcos, etc., o haciendo resaltar en los santos su conformidad con la Palabra de Dios, subrayando algún aspecto particular.

La realización se realiza en el marco de una convivencia, donde hay cantos, dinámicas y obras de teatro.

 

Premiación

Para otrogar el Primero, Segundo y Tercer Lugar el Jurado calificador tiene presente no sólo el vestuario, sino ante todo la narración de los datos del personaje seleccionado por el participante.

 

La Letanía de los Santos

El Concilio Vaticano II nos recuerda que “es sumamente conveniente que amemos a estos amigos y coherederos de Cristo, hermanos también y eximios bienhechores nuestros; que rindamos a Dios las gracias que le debemos por ellos; que los invoquemos humildemente y que acudamos a sus oraciones, protección y socorro. Todo genuino testimonio de amor que ofrezcamos a los santos se dirige a Cristo y termina en El, que es “la corona de todos los santos” y por El va a Dios, que es admirable en sus santos y en ellos es glorificado” (Lumen Gentium, 50).

Pues bien, una forma bellísima es recitando o entonando la Letanía de los Santos:

 

  • -Señor, ten piedad de nosotros (se repite)
  • -Cristo, ten piedad de nosotros (se repite)
  • -Señor, ten piedad de nosotros (se repite)
  • -Santa María, Madre de Dios, Ruega por nosotros
  • -San Miguel, Ruega por nosotros.
  • -Santos Ángeles de Dios, Rueguen por nosotros.
  • -San José, Ruega por nosotros
  • -San Juan Bautista,         Ruega por nosotros.
  • -Santos Pedro y Pablo,    Rueguen por nosotros.
  • -San Andrés, Ruega por nosotros
  • -San Juan, Ruega por nosotros
  • -Santa María Magdalena, Ruega por nosotros
  • -San Esteban, Ruega por nosotros
  • -San Lorenzo, Ruega por nosotros
  • -San Ignacio de Antioquía, Ruega por nosotros
  • -San Lorenzo, Ruega por nosotros.
  • -Santas Perpetua y Felicidad,    Rueguen por nosotros.
  • -San Gregorio, Ruega por nosotros
  • -San Agustín, Ruega por nosotros
  • -San Atanasio, Ruega por nosotros
  • -San Basilio, Ruega por nosotros
  • -San Martín, Ruega por nosotros
  • -San Benito, Ruega por nosotros.
  • -Santos Francisco y Domingo,   Rueguen por nosotros.
  • -San Francisco Javier, Ruega por nosotros
  • -San Juan María Vianney, Ruega por nosotros
  • -Santa Teresa de Avila, Ruega por nosotros
  • -Santa Catalina de Siena,         Ruega por nosotros.
  • -Santos y santas de Dios, Rueguen por nosotros.
  • -Muéstrate propicio, Líbranos, Señor.
  • -De todo mal, Líbranos, Señor.
  • -De todo pecado, Líbranos, Señor.
  • -De la muerte eterna, Líbranos, Señor.
  • -Por tu encarnación, Líbranos, Señor.
  • -Por tu muerte y resurrección, Líbranos, Señor.
  • -Por el envío del Espíritu Santo,         Líbranos, Señor.
  • -Nosotros, que somos pecadores, Te rogamos, óyenos.
  • -Jesús, Hijo de Dios vivo,         Te rogamos, óyenos.
  • -Cristo, óyenos, -Cristo, escúchanos
  • -Cristo, escúchanos, -Cristo, escúchanos

 

Holywins

Holywins es un juego de palabras que en inglés significa “la santidad vence”. En la diócesis de Alcalá de Henares desde 2009 se celebra Holywins desde la Catedral: una Vigilia de adoración eucarística y evangelización por las calles. Aquí, como en muchos países, la Iglesia está rescatando el verdadero sentido de este misterio central de nuestra fe con propuestas festivas para los niños.

Se trata de crear un espacio para que los niños puedan celebrar cristianamente esta festividad. Holywins está llamada a ser una fiesta del Cielo, en la que descubramos que hemos sido creados para el Cielo, para la amistad con Dios, ya aquí en la tierra, que será plena cuando estemos cara a cara con Él en la eternidad. Que el Cielo vive volcado sobre la tierra, ayudándonos a llegar a la meta, a ser santos como Dios es santo. A creer, a celebrar y vivir que Cristo está vivo, ha vencido a la muerte y nos ha hecho partícipes de su vida inmortal. Que la Trinidad Santa “nos vive” y acompaña, junto con la Virgen María y todos los santos y ángeles.

Holywins consiste en celebrar, en la Vigilia de la Solemmidad de todos los santos, la fe que nos enseña nuestra Madre la Iglesia: creo en la resurrección de la carne, en la vida eterna, en la comunión de los santos, y que los niños y jóvenes vivan en comunión con la tierra y con el cielo, para alcanzar la santidad y llegar a la vida eterna.

Entre las actividades que se realizan, podemos mencionar las siguientes: actuaciones musicales, juegos y dinámicas infantiles, castillos inflables y muchas más sorpresas. Uno de los momentos culminantes es la Eucaristía. Después de escuchar y meditar la Palabra de Dios, recibimos el Cuerpo y la Sangre de Cristo para llevarlo después por las calles a nuestros hermanos que no lo conocen o lo han olvidado. Seguidamente, adoración, envío y evangelización. Esta vigilia de evangelización culminación, con una adoración eucarística en la iglesia o en alguna plaza o auditorio apropiado. ¡Todos están invitados: familias, sacerdotes, religiosos, parroquias, colegios,movimientos, niños, jóvenes, adultos, mayores…!

 

Para la Fiesta de los Santos con los Apostolines

Apostolines es el Departamento infantil del Movimiento Eclesial “Apóstoles de la Palabra”, que conocen desde la niñez la Biblia y la Apologética, y evangelizan de muchas maneras. He aquí una convocatoria para celebrar con ellos La Fiesta de los Santos:

 

Estimados Apostolines:

Soy el P. Jorge Luis Zarazua Campa, director de Iglesia y Sectas y asesor eclesiástico del Movimiento Eclesial “Apóstoles de la Palabra”, y les escribo para proponerles la siguiente iniciativa:

Como ustedes saben, en la celebración profana de Halloween los niños y adolescentes se disfrazan de personajes relacionados con las películas de terror (vampiros, hombres lobo, brujas, Frankestein y los mas variados monstruos) y recorren las calles y tocan a las puertas solicitando alguna golosina o algún donativo.

¿Que les parece si le damos un sentido católico a estos días? Una idea muy interesante puede ser que los Apostolines organicen la Fiesta de los Santos promoviendo que los niños y adolescentes católicos recorran las calles y visiten las casas para narrar la vida de su santo favorito o del personaje bíblico de su preferencia, o explicando la devoción católica a los ángeles, especialmente a los ángeles custodios.

Para eso, cada niño puede escoger algún personaje para representarlo, poniéndose la ropa mas adecuada para caracterizarlo. Puede seleccionarlo de entre los personajes bíblicos, tanto del Antiguo como del Nuevo Testamento, o de los santos del santoral católico. Una buena idea sería vestirse de ángeles para dar a conocer la verdadera devoción al angel de la guarda o a los ángeles que presenta la Sagrada Escritura.

He aquí un ejemplo de lo que podrían presentar

 

Hola, buenos días (o buenas tardes, o buenas noches, según corresponda): aprovechando la Fiesta de Todos Santos estoy visitando con otros amigos a las familias de nuestra parroquia. Permitame presentarme: Soy el arcángel san Rafael y como todos los ángeles, estoy al servicio de Dios y de los hombres. La Biblia, en el libro de Tobías, habla de mí y explica como ayudé a Tobías y a su familia, acompañando al joven Tobías en un viaje para recuperar la fortuna familiar, ayudándole a encontrar un remedio a la enfermedad de su anciano padre y a conocer una joven bella y llena de virtudes, que se convirtió en su esposa.

Permitame leerle este pasaje del libro de Tobias, que explica que hacemos los ángeles en favor de los hombres:

« Voy a decirles toda la verdad, sin ocultarles nada. Ya les dije que es bueno mantener oculto el secreto del rey y revelar dignamente las obras de Dios. Cuando tú y Sara hacían oración, era yo el que presentaba el memorial de sus peticiones delante de la gloria del Señor; y lo mismo cuando tú enterrabas a los muertos. Cuando no dudabas en levantarte de la mesa, dejando la comida para ir a sepultar un cadáver, yo fui enviado para ponerte a prueba. Pero Dios también me envió para curarte a ti y a tu nuera Sara. Yo soy Rafael, uno de lo siete ángeles que están delante de la gloria del Señor y tienen acceso a su presencia». (Tob 12,11-15)

Muchas gracias por recibirme. Que Dios los bendiga hoy y siempre. Ah, se me olvidaba: mi nombre real es ____________________ y soy un apostolín.

 

¿Qué les parece todo esto? Ojalá puedan ir organizándolo con tiempo para que salga de la mejor manera posible.

Al mismo tiempo, sería muy bueno que en cada visita regalaran a cada familia algún recuerdo hecho por ustedes mismos. Puede tratarse de separadores hechos de cartulina con dibujos y textos bíblicos. Acuérdense de las palabras de Jesus que dijo: “Hay mas alegría en dar que en recibir” (Hch 20,35) y de las palabras de san Pablo que dijo: “Dios ama al que da con alegría” (2Cor 9, 7).

Como ven, se trata de una forma muy bella de anunciar el Evangelio.

Organícenlo y luego me platican como les fue.

Afectuosamente en Cristo Jesús,

P. Jorge Luis Zarazúa Campa, fmap.

 

2 DE NOVIEMBRE. CONMEMORACIÓN DE LOS FIELES DIFUNTOS

Purificación final de los elegidos

El Catecismo de la Iglesia Católica nos enseña que aquellos “que mueren en la gracia y en la amistad de Dios, pero imperfectamente purificados, aunque están seguros de su eterna salvación, sufren después de su muerte una purificación, a fin de obtener la santidad necesaria para entrar en la alegría del cielo”. Pues bien, “la Iglesia llama purgatorio a esta purificación final de los elegidos que es completamente distinta del castigo de los condenados” (Catecismo de la Iglesia Católica, 1030-1031).

Desde los primeros tiempos, la Iglesia ha honrado la memoria de los difuntos y ha ofrecido sufragios en su favor, en particular el sacrificio eucarístico (cf. DS 856), para que, una vez purificados, puedan llegar a la visión beatífica de Dios. La Iglesia también recomienda las limosnas, las indulgencias y las obras de penitencia en favor de los difuntos:

He aquí lo que dice al respecto San Juan Crisóstomo:

«Llevémosles socorros y hagamos su conmemoración. Si los hijos de Job fueron purificados por el sacrificio de su padre (cf. Jb 1, 5), ¿por qué habríamos de dudar de que nuestras ofrendas por los muertos les lleven un cierto consuelo? […] No dudemos, pues, en socorrer a los que han partido y en ofrecer nuestras plegarias por ellos» (San Juan Crisóstomo, In epistulam I ad Corinthios homilia 41, 5) (Catecismo de la Iglesia Católica, 1032).

 

Experiencia de Padre Pío con un alma del Purgatorio

Esta experiencia nos puede ayudar a descubrir la ayuda invaluable que puede hacer a nuestros hermanos que están purificándose en el Purgatorio el que ofrezcamos por ellos la Santa Misa y, mejor aún, pedir a nuestro párroco que celebre la Santa Misa por su eterno descanso.

 

Una tarde el Padre Pío estaba descansando en una habitación, en la planta baja del convento, que fue destinada a hospedería. Estuvo solo descansando, y apenas se había extendido sobre el sofá cuando, de repente, he aquí que vino a comparecerle un hombre envuelto en una negra capa.

El Padre Pío, sorprendido, levantándose, interrogó al hombre quién era y qué quería. El desconocido le contó que era un alma del Purgatorio.

“Soy Pietro Di Mauro. He muerto en un incendio, el 18 de septiembre de 1908, en este convento que fue destinado a un geriátrico, después de la expropiación de los bienes eclesiásticos. Morí entre las llamas, en mi cama de paja, sorprendido en el sueño, justo en esta habitación. Vengo del Purgatorio: el buen Dios me ha concedido la gracia de veniros a preguntar si podrías ofrecer la Santa Misa de mañana por mi descanso eterno. Gracias a esta Misa podré entrar al Paraíso”.

El Padre Pío aseguró que ofrecería la Santa Misa por su alma. El Padre Pío contó: “Yo quise acompañarlo a la puerta del convento, para despedirlo, y cual sería mi sorpresa; que una vez a mi lado desapareció repentinamente. Por lo que me di verdaderamente cuenta de haber hablado con un difunto. Tengo que decir que regresé al convento muy asustado. Al padre Paolino de Casacalenda, Superior del convento, que notó mi agitación, le pedí el permiso de celebrar la Santa Misa en sufragio de aquella alma necesitada; después, naturalmente, de haberle narrado lo ocurrido”.

Tiempo después, el Padre Paulino, despertado por la curiosidad, quiso hacer la averiguación. Fue al Despacho del registro del ayuntamiento de San Giovanni Rotondo, solicitó y consiguió el permiso de consultar el registro de los fallecidos en el año 1908. La narración del Santo Padre Pío correspondió a la realidad. En el registro relativo a las muertes del mes de septiembre, el padre Paulino localizó el nombre, el apellido y la imputación de la muerte: “En fecha el 18 de septiembre de 1908, en el incendio del geriátrico Pietro Di Mauro verdaderamente murió.”

 

Oración por los difuntos

Dios de los espíritus y de toda carne,

que sepultaste la muerte,

venciste al demonio

y diste la vida al mundo.

Tú, Señor, concede al alma

de tu difunto siervo N.,

el descanso en un lugar luminoso,

en un oasis, en un lugar de frescura,

lejos de todo sufrimiento,

dolor o lamento.

Perdona las culpas por él cometidas

de pensamiento, palabra y obra,

Dios de bondad y misericordia;

puesto que no hay hombre

que viva y no peque,

ya que Tú sólo eres Perfecto

y tu Justicia es justicia eterna

y tu Palabra es la Verdad.

Tú eres la Resurrección,

la Vida y el descanso del difunto,

tu siervo N.

Oh Cristo Dios nuestro.

Te glorificamos junto con el Padre

no engendrado

y con tu santísimo, bueno

y vivificante Espíritu.

(Tradición bizantina)

 

Oración por nuestros seres queridos difuntos

Oh buen Jesús, que durante toda tu vida te compadeciste de los dolores ajenos, mira con misericordia las almas de nuestros seres queridos que están en el Purgatorio. Oh Jesús, que amaste a los tuyos con gran predilección, escucha la súplica que te hacemos, y por tu misericordia concede a aquellos que Tú te has llevado de nuestro hogar el gozar del eterno descanso en el seno de tu infinito amor. Amén.

Concédeles, Señor, el descanso eterno y que les ilumine tu luz perpetua.

Que las almas de los fieles difuntos por la misericordia de Dios descansen en paz. Amén.

 

Indulgencias para el Día de los Fieles Difuntos

Visitas a Iglesias u Oratorio:

Se concede indulgencia plenaria, aplicable sólo a las almas del purgatorio, a los fieles cristianos que, el día en que se celebra la Conmemoración de todos los Fieles Difuntos, visiten piadosamente una iglesia u oratorio.

Dicha indulgencia podrá ganarse o en el día antes indicado o, con el consentimiento del Ordinario, el domingo anterior o posterior, o en la solemnidad de Todos los Santos.

En esta piadosa visita, se debe rezar un Padrenuestro y Credo. Además, un Padrenuestro, un Avemaría y un Gloria por las intenciones del Papa.

 

1 AL 8 DE NOVIEMBRE:

 

Visitas al cementerio:

Se concede indulgencia plenaria, aplicable sólo a las almas del purgatorio, a los fieles cristianos que visiten piadosamente un cementerio (aunque sea mentalmente) y que oren por los difuntos.

Para ganar una indulgencia plenaria, además de querer evitar cualquier pecado mortal o venial, hace falta cumplir tres condiciones:

  1. Confesión sacramental
  2. Comunión Eucarística y
  3. Oración por las intenciones del Papa.

 

Las tres condiciones pueden cumplirse unos días antes o después de rezar o hacer la obra que incorpora la indulgencia, pero es conveniente que la comunión y la oración por las intenciones del Papa se realicen el mismo día rezando a su intención un solo Padrenuestro y un Avemaría; pero se concede a cada fiel la facultad de orar con cualquier fórmula, según su piedad y devoción.

La indulgencia plenaria únicamente puede ganarse una vez al día, pero el fiel cristiano puede alcanzar indulgencia plenaria in artículo mortis, aunque el mismo día haya ganado otra indulgencia plenaria.

 

Novena por los Fieles Difuntos

Esta novena la rezamos por nuestros difuntos o almas del Purgatorio, para que nuestras oraciones y sufragios de buenas obras les aprovechen y lleguen pronto a unirse con Dios en el cielo.

Rezar la oración del día que corresponda y terminar con la oración final y el responso:

 

Para todos los días

Oración Final y Responso

Oh María, Madre de misericordia: acuérdate de los hijos que tienes en el purgatorio y, presentando nuestros sufragios y tus méritos a tu Hijo, intercede para que les perdone sus deudas y los saque de aquellas tinieblas a la admirable luz de su gloria, donde gocen de tu vista dulcísima y de la de tu Hijo bendito.

Oh glorioso Patriarca San José, intercede juntamente con tu Esposa ante tu Hijo por las almas del purgatorio.

 

V. No te acuerdes, Señor, de mis pecados.

R. Cuando vengas a purificar al mundo en fuego.

V. Dirige, Señor Dios mío, a tu presencia mis pasos.

R. Cuando vengas a purificar al mundo en fuego.

V. Dales, Señor, el descanso eterno y luzca para ellos la luz eterna.

R. Cuando vengas a purificar al mundo en fuego.

Padrenuestro.

 

V. De la puerta del infierno

R. Saca, Señor, sus almas.

V. Descansen en paz.

R. Amén.

V. Señor, oye mi oración.

R. Y llegue a ti mi clamor.

 

Oremos. Oh Dios mío, de quien es propio compadecerse y perdonar: te rogamos suplicantes por las almas de tus siervos que has mandado emigrar de este mundo, para que no las dejes en el purgatorio, sino que mandes que tus santos ángeles las tomen y las lleven a la patria del paraíso, para que, pues esperaron y creyeron en ti, no padezcan las penas del purgatorio, sino que posean los gozos eternos. Por Cristo nuestro Señor. Amén.

 

V. Dales, Señor, el descanso eterno.

R. Y luzca para ellos la luz perpetua.

V. Descansen en paz.

R. Amén.

 

DÍA PRIMERO

Por la señal,etc.

¡Señor mío, Jesucristo!, Dios y Hombre verdadero, Creador, Padre y Redentor mío; por ser Vos quien sois, Bondad infinita, y porque os amo sobre todas las cosas, me pesa de todo corazón haberos ofendido; también me pesa porque podéis castigarme con las penas del infierno. Ayudado de vuestra divina gracia, propongo firmemente nunca más pecar, confesarme y cumplir la penitencia que me fuere impuesta. Amen.

Señor mío Jesucristo, que quieres que tengamos suma delicadeza de conciencia y santidad perfecta: te rogamos nos la concedas a nosotros; y a los que por no haberla tenido se están purificando en el purgatorio, te dignes aplicar nuestros sufragios y llevarlos pronto de aquellas penas al cielo. Te lo pedimos por la intercesión de tu Madre purísima y de San José.

Terminar con la oración final y el responso

 

DÍA SEGUNDO

Por la señal, etc.

Señor mío Jesucristo, etc.

 

Señor mío Jesucristo, que eres cabeza de todos tus fieles cristianos que en ti nos unimos como miembros de un mismo cuerpo que es la Iglesia: te suplicamos nos unas más y más contigo y que nuestras oraciones y sufragios de buenas obras aprovechen a las ánimas de nuestros hermanos del purgatorio, para que lleguen pronto a unirse a sus hermanos del cielo.

Terminar con la oración final y el responso

 

DÍA TERCERO

Por la señal, etc.

Señor mío Jesucristo, etc.

 

Señor mío Jesucristo, que a los que pecan castigas con justicia en esta vida o en la otra: concédenos la gracia de nunca pecar y ten misericordia de los que, habiendo pecado, no pudieron, por falta de tiempo, o no quisieron, por falta de voluntad y por amor del regalo, satisfacer en esta vida y están padeciendo ahora sus penas en el purgatorio; y a ellos y a todos llévalos pronto a su descanso.

Terminar con la oración final y el responso

 

DÍA CUARTO

Por la señal, etc.

Señor mío Jesucristo, etc.

 

Señor mío Jesucristo, que exiges la penitencia aun de los pecados veniales en este mundo o en el otro: danos temor santo de los pecados veniales y en misericordia de los que, por haberlos cometido, están ahora purificándose en el purgatorio y líbralos a ellos y a todos los pecadores de sus penas, llevándoles a la gloria eterna.

Terminar con la oración final y el responso

 

DÍA QUINTO

Por la señal, etc.

Señor mío Jesucristo, etc.

 

Señor mío Jesucristo, que a los regalados en esta vida, que no pagaron por su culpa o no tuvieron bastante caridad con el pobre, castigas en la otra con la penitencia que aquí no hicieron: concédenos las virtudes de la mortificación y de la caridad y acepta misericordioso nuestra caridad y sufragios, para que por ellos lleguen pronto a su descanso eterno.

Terminar con la oración final y el responso

 

DÍA SEXTO

Por la señal, etc.

Señor mío Jesucristo, etc.

 

Señor mío Jesucristo, que quisiste que honrásemos a nuestros padres y parientes y distinguiésemos a nuestros amigos: te rogamos por todas las ánimas del purgatorio, pero especialmente por los padres, parientes y amigos de cuantos hacemos está novena, para que logren el descanso eterno.

Terminar con la oración final y el responso

 

DÍA SÉPTIMO

Por la señal, etc.

Señor mío Jesucristo, etc.

 

Señor mío Jesucristo, que a los que no se preparan a tiempo para la muerte, recibiendo bien los últimos sacramentos y purificándose de los residuos de la mala vida pasada, los purificas en el purgatorio con terribles tormentos: te suplicamos, Señor, por los que murieron sin prepararse y por todos los demás, rogándote que les concedas a todos ellos la gloria y a nosotros recibir bien los últimos sacramentos.

Terminar con la oración final y el responso

 

DÍA OCTAVO

Por la señal, etc.

Señor mío Jesucristo, etc.

 

Señor mío Jesucristo, que a los que vivieron en este mundo demasiado aficionados a los bienes terrenales y olvidados de la gloria, los retienes apartados del premio, para que se purifiquen de su negligencia en desearlo: calma, Señor misericordioso, sus ansias y colma sus deseos, para que gocen pronto de tu presencia, y a nosotros concédenos amar de tal manera los bienes celestiales, que no deseemos desordenadamente los terrenos.

Terminar con la oración final y el responso

 

DÍA NOVENO

Por la señal, etc.

Señor mío Jesucristo, etc.

 

Señor mío Jesucristo, cuyos méritos son infinitos y cuya bondad es inmensa: mira propicio a tus hijos que gimen en el purgatorio anhelando la hora de ver tu faz, de recibir tu abrazo, de descansar a tu lado y; mirándolos, compadécete de sus penas y perdona lo que les falta para pagar por sus culpas. Nosotros te ofrecemos nuestras obras y sufragios, los de tus Santos y Santas; los de tu Madre y tus méritos; haz que pronto salgan de su cárcel y reciban de tus manos su libertad y la gloria eterna.

Terminar con la oración final y el responso

 

Responso por un (a) difunto (a)

 

Antífona

A ti levantamos los ojos, Señor. Tu amor es más fuerte que la muerte; por eso esperamos en ti».

 

Lectura bíblica

«Cristo resucitó de entre los muertos: el primero de todos. Si por un hombre vino la muerte, por un hombre ha venido la resurrección. Si por Adán murieron todos, por Cristo todos volverán a la vida. Cristo tiene que reinar hasta que Dios haga de sus enemigos estrado de sus pies. El último enemigo aniquilado será la muerte» (1 Cor 15,20-22.25-26).

 

Preces

«Ya que este primer mundo ha pasado definitivamente para N pidamos al Señor que le conceda gozar del cielo nuevo y la tierra nueva que Él ha dispuesto para sus elegidos».

 

* «Que Jesucristo, que sufrió muerte de cruz y resucitó, le conceda felicidad eterna. Roguemos al Señor».

* «Que el Hijo de Dios vivo le acoja en su paraíso. Roguemos al Señor».

* «Que Jesús, el buen Pastor, le cuente entre sus ovejas. Roguemos al Señor».

* «Que Cristo perdone todos sus pecados y lo agregue al número de sus elegidos. Roguemos al Señor».

* «Que pueda contemplar cara a cara y gozar de la visión del Señor por los siglos de los siglos. Roguemos al Señor».

 

Padre nuestro

«Digamos juntos la oración que nos enseñó Jesús:

Padre nuestro que estás en el cielo,

santificado sea tu Nombre;

venga a nosotros tu Reino;

hágase tu voluntad

en la tierra como en el cielo.

Danos hoy

nuestro pan de cada día;

perdona nuestras ofensas,

como también nosotros perdonamos

a los que nos ofenden;

no nos dejes caer en la tentación,

y líbranos del mal. Amén.».

 

Oración

«Señor Dios, que has querido que nuestro (a) hermano (a) N a través de la muerte, fuera configurado (a) con Cristo, que por nosotros murió en la cruz; por la gracia renovadora de la Pascua de tu Hijo, aleja de tu siervo (a) todo vestigio de corrupción terrena y, pues quisiste marcarlo (a) ya en su vida mortal con el sello del Espíritu Santo, dígnate también resucitarle un día a la vida eterna de la gloria. Amén». «Descanse en paz. Amén».

 

Antífona de despedida

«Al paraíso te lleven los ángeles. A tu llegada te reciban los mártires y te introduzcan en la ciudad santa de Jerusalén. El coro de los ángeles te reciba y, junto con Lázaro, pobre en esta vida, tengas un descanso eterno».

 

Jornada de Evangelización

El 2 de noviembre puede también convertirse en una jornada de evangelización, con un énfasis especial en los cementerios, para orar y acompañar a los familiares de los difuntos, aprovechando para impartir una breve charla. Para la oración, se puede utilizar algunas de las presentadas en este artículo.

Es importante hablar sobre el sentido cristiano de la muerte, expresado de manera magistral en el Prefacio de Difuntos I, titulado “La esperanza de la resurrección en Cristo”. He aquí el contenido:

 

En verdad es justo y necesario,

es nuestro deber y salvación

darte gracias siempre y en todo lugar,

Señor, Padre santo,

Dios todopoderoso y eterno,

por Cristo, Señor nuestro.

En él brilla la esperanza de nuestra feliz resurrección;

y así, a quienes la certeza de morir nos entristece,

nos consuela la promesa de la futura inmortalidad.

Porque para los que creemos en ti,

la vida no termina, sino que se transforma,

y al deshacerse esta morada terrenal,

adquirimos una mansión eterna en el cielo.

 

Para animar a los familiares, es importante aprovechar el significado de algunas palabras como difunto y cementerio.

 

Significado de difunto

La palabra difunto (antes defunto viene del latín defunctus, participio del verbo defungi (ejecutar, cumplir), prefijado sobre el verbo fungi (desempeñar, cumplir, terminar). Así difunto propiamente significaba en el origen “el que ha cumplido”, “el que ha terminado”. Nuestros seres queridos que han fallecido han terminado el ciclo de su vida en este mundo. De alguna forma han cumplido la misión que Dios les ha encomendado. Ahora descansan en el Señor. El término también nos recuerda que “Dios no es un Dios de muertos, sino de vivos, porque para Él todos viven” (Lc 20, 38).

 

Significado de cementerio

Viene del griego koimitirion significa dormitorio. Según nuestra fe católica, en el cementerio, los cuerpos “duermen” hasta el Día de la resurrección. El término nos remite a estas palabras de Jesús, hablando de la muerte y la eventual resurrección de Lázaro: «Nuestro amigo Lázaro duerme, pero yo voy a despertarlo» (Jn 11, 11).

 

Conclusión

Como puede verse, hay muchas posibilidades para aprovechar estos días, convirtiéndolos en espacios para la evangelización, la reflexión personal y vivir un mayor dinamismo en nuestro llamado a ser santos, como nuestro Dios es santo.

Pidamos al Señor que nos ayude a ser creativos en el anuncio del Evangelio.

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