Blog

header background
2 octubre, 2017 @ 8:37 PM by Rodríguez

La realidad eclesial a la luz de la Palabra de Dios 3ra. Parte

PRÓLOGO

                Tomar conciencia de la “Realidad Eclesial a la luz de la Palabra de Dios” no es tan fácil, como podría parecer a primera vista, puesto que cada uno ve las cosas a su modo, según la propia experiencia personal y el contacto directo que tenga con la Palabra de Dios.

De todos modos, “algo es algo, dijo un calvo” (que apenas tenía un pelo en la cabeza). En realidad, más allá de todos los límites posibles, tiene un gran mérito el simple deseo de querer incursionar en una reflexión, bastante novedosa en el normal quehacer eclesial, preocupado esencialmente por el “qué dirán” y obsesionado por la manía de “llevarse bien con todos, para no tener ningún problema con nadie”, especialmente con los de arriba, con miras a disfrutar de cualquier huesito que pueda caer de su mesa (con los de abajo, autoritarismo puro).

En el fondo, la presente iniciativa quiere ser un intento de revivir en la Iglesia “el espíritu profético” de antaño, cuando en ausencia de los profetas el pueblo se sentía abandonado por Dios y en su presencia no pensaba que en su eliminación.

Por eso no me extraña darme cuenta de algunas reacciones en pro o en contra de mis escritos y mi actuación. Teniendo en cuenta la historia pasada, todo me parece lo más normal de este mundo. Ojalá que otros se avienten en la misma línea, con miras a una mayor fidelidad al dato revelado en el servicio desinteresado al prójimo.

Ciudad de México, a 8 de marzo de 2017.

1.-CARISMA

Todos servidores

                Como hay católicos del montón, que prácticamente no aportan ningún beneficio al bien de la comunidad, hay también católicos comprometidos, que prestan algún servicio para el bien de la misma en la línea del culto, la enseñanza o el pastoreo. Así tenemos a uno que es catequista, a otro que es lector, a otro que es sacristán o encargado de la notaría parroquial, a otro que es presbítero, etc.

De esa manera, todos los católicos comprometidos, por un don o carisma, regalado por el Espíritu Santo (1Cor 12, 7) el día del bautismo, nos volvemos en servidores de la comunidad (parroquial, diocesana o  mundial). Precisamente como pasa a nivel puramente humano, cuando desde niño alguien manifiesta un cierto interés por tal o cual actividad o carrera.

Preparación

                Sin embargo, no basta esa tendencia o aspiración básica. Para prestar de hecho un buen servicio a la comunidad, cada uno tiene que tomar conciencia del papel que está llamado a desempeñar en ella y a prepararse adecuadamente. O sencillamente fracasa.

                De ahí, la enorme deserción, que existe en el campo vocacional, en el aspecto religioso y profano. ¿Por qué? Precisamente porque, alguien, en lugar de fijarse en la propia tendencia básica hacia tal o cual actividad, prefiere buscar la más redituable o la menos costosa; y a la mera hora no le satisface, se aburre y decide un cambio de rumbo. Así el seminarista sale del seminario o el universitario cambia de carrera.

                Por eso suelo decir: “A mí me tocó bailar con la más fea”. ¿En qué sentido? En el sentido de que lo que hago no es fruto de una decisión personal, sino de una elección que viene de lo Alto. En realidad, a nadie le gustaría ir “contracorriente”, luchando contra vientos y mareas con tal de que todo se haga a la luz de la Palabra de Dios (profetismo).

Por eso en alguna ocasión he confesado con toda sinceridad que me siento como el profeta Jeremías, amado y odiado por tanta gente, cuando “naturalmente” me hubiera gustado vivir tranquilo en mi zona de confort, como generalmente es costumbre hacer.

Honestidad

Otro problema con relación al carisma: puede ser usado bien o mal, según lo que se busca, el bien de la comunidad o el interés personal.

De ahí la actitud claramente egoísta de tantos cantantes o conferencistas profesionales, que llegan a exigir sumas exorbitantes para que acepten participar en algún evento eclesial. Lo que pasa también con los que cuentan con el don de sanación. En lugar de celebrar “las misas de sanación” solamente en su parroquia, ¿por qué no están dispuestos a hacer lo mismo también en otras?

Pues bien, hablando claro, sin pelos en la lengua, como se suele decir, podemos concluir que todo eso pasa por el amor al maldito dinero (la limosna, que deja la gente en estas ocasiones). Y así las comunidades cristianas se van atrasando, sencillamente por culpa del mal uso que se hace de los carismas o dones, que Dios concede a los miembros de una determinada comunidad, para que le puedan prestar un servicio adecuado y así ayudarla a crecer.

                Es un hecho que por lo general, en lugar de manejarse los carismas como servicio, se manejan como funcionarios, buscando casi siempre el interés personal: dinero, honores y poder, precisamente todo lo contrario de lo que nos enseñó el Divino Maestro.

Curas “orquesta”

                En esta misma línea están los curas “orquesta”, que, viendo su actividad, no como un  servicio sino como un poder, se vuelven autoritarios y no permiten que, en su jurisdicción, se desarrollen otros carismas, por el temor a ver disminuidas las propias entradas.

                La experiencia me dice que actualmente en este aspecto se está avanzando algo, aunque sea a paso de tortuga. Es que cuesta decidirse a “compartir” con otros  el servicio con todo lo que comporta (honor y bienestar).

                 De ahí la lenta afirmación, entre nosotros, del diaconado permanente, visto más como una amenaza, que como el ejercicio de un carisma, y  las enormes dificultades en aceptar la posibilidad de “presbíteros casados” u otros cambios urgentes, que se necesitan en las estructuras eclesiásticas  para que se pueda “garantizar” a todo bautizado una vida plenamente cristiana.

Privilegiados e instalados

                Es que algunos miembros de la comunidad cristiana, por una serie de circunstancias históricas (cfr. “La Iglesia Católica: ayer, hoy y mañana” de nuestras ediciones), se volvieron en “intocables” en sus “privilegios”. Se instalaron en sus “cargos” y por ninguna razón están dispuestos a correr el riesgo de quedarse sin nada, en el caso de cambios estructurales relevantes en el aparato pastoral.

                Pues bien, sepan esos amigos que, de mi parte, por ninguna razón, llegaré a quitar el dedo del renglón, pase lo que pase. Ni modo. Esta es mi misión; para eso nací.

Regreso a los orígenes

                Por lo tanto, hasta el día de mi muerte, seguiré con el estribillo de siempre, invitando a todos a regresar a los orígenes, es decir a las Escrituras, en concreto, al Evangelio de Jesús como fue entendido y vivido por los apóstoles y se encuentra plasmado en la vida de las primeras comunidades cristianas.

                Sé muy bien que no falta alguien que no vea con buenos ojos mi  manera de hablar y escribir muy claridosa. Posiblemente preferirían algo más sofisticado en la línea del decir y no decir, enredando las mentes y los corazones de la gente para que todo quede como siempre, permitiéndoles vivir como príncipes  a costillas de las masas católicas.

                Pues bien, sepan esos amigos que, para ese trabajo, no cuenten conmigo, puesto que mi perspectiva es otra.

PALABRA DE DIOS

“Gratuitamente han recibido, gratuitamente deben dar” (Mt 10, 8).

“¡El don de Dios no se compra con dinero!” (Hech 8, 20)

“A cada uno se le da una manifestación del Espíritu para el bien común” (1Cor 12, 7).

Acerca del autor

Artículos relacionados

Comentarios

No hay comentarios

Comentar

Tu dirección de email no será publicada. campos obligatorios están marcados con *

Puedes usar etiquetas HTML y atributos: <a href="" title=""> <abbr title=""> <acronym title=""> <b> <blockquote cite=""> <cite> <code> <del datetime=""> <em> <i> <q cite=""> <s> <strike> <strong>