El neoliberalismo en la Iglesia. Macro y Micro realizaciones

"Como los países del primer mundo se desentienden" de los países del tercer y cuarto mundo, así también en la Iglesia existe el peligro de que los «fuertes en la fe» se desentiendan de los «débiles de la fe». Mucho cuidado con lo que deslumbra y hace noticia.

Revdo. P. Amatulli:
Frecuento un centro catequístico, Nos hablan de todo, excepto de lo que más nos urge: como defendernos de las sectas.
El año pasado en la evaluación final, pedimos que se nos preparara sobre el problema de las sectas. ¿Y qué pasó? Que este año se nos impartió la materia de Ecumenismo, insistiendo sobre los grandes avances que se están dando en el diálogo entre la Iglesia Católica y los luteranos, los anglicanos y los ortodoxos.
Al preguntar cuándo se nos iba a hablar acerca de los testigos de Jehová, los mormones, los adventistas del séptimo día y los pentecostales, el maestro se enojó muchísimo diciendo que él era una persona seria y que por lo tanto no quería saber nada de las sectas, puesto que por lo general se trata de personas que no saben razonar, se brincan de un tema a otro y no aceptan el diálogo.
Me pregunto: ¿De que me sirve a mí saber que el diálogo ecuménico está avanzando por aquí y por allá, si en mi tierra no hay luteranos, ortodoxos o anglicanos?
¿En qué me ayuda el diálogo ecuménico, si aquí hay puras sectas, que no aceptan ningún diálogo, están en plena conquista y ya lograron llevarse al 50% de mis paisanos (un pueblito de unos mil habitantes).

Augusto Hernández F.
Guatemala C.A.

Lo que deslumbra e impacta
Es el fenómeno de la globalización y el neoliberalismo que está afectando también a la Iglesia. Todos se fijan en lo grande, lo que hace noticia, lo que impacta más, descuidando lo cotidiano y lo sencillo.
¿Cuál es la última palabra que deslumbra e impacta? ¿Apertura? ¿Diálogo? ¿Indigenismo? Hay que utilizarla.
Pero aquí no hay indígenas, no hay iglesias separadas que acepten el diálogo. Hay puras sectas, chinos, negros y gente que muere de hambre y frío en las banquetas de la calle.
No importa. Estos no hacen historia.

La magia de los medios de comunicación masiva
En este nuevo tipo de sociedad y cultura, lo que vale es el grande acontecimiento que impacta o la estadística que deslumbra, y todo esto transfigurado por la magia de los medios de comunicación masiva. Lo ordinario no importa.
Cuarenta personas que mueren en la misma circunstancia (masacre, accidente, etc.) llenan las pantallas de la televisión y los titulares de los periódicos, mientras mil personas que mueren aisladamente por riñas callejeras, venganzas políticas o de desnutrición, no cuentan para nada.
Como existe un abismo entre la macroeconomía de las grandes empresas y su repercusión en el bolsillo del campesino o del obrero, lo mismo pasa entre el grande acontecimiento eclesial y su repercusión en el pueblito, la colonia o la intimidad del hogar. Aquí todo se diluye, se opaca o deja de existir.

El Ecumenismo contra la Apologética
En el caso que nos interesa, existe el peligro que los intentos de diálogo y sus primeros éxitos con las distintas confesiones cristianas distorsionen la visión del agente de pastoral, que ve el asunto de la unidad entre los cristianos como un hecho seguro y próximo, por lo cual la presencia del fenómeno sectario pierde ante su vista toda intensidad y pasa como desapercibida. Soñando con el ecumenismo, no se fija en la agresión en acto de las sectas y, soñando con la unidad, propicia mayores divisiones.
Por la misma magia que ejercen los medios de comunicación masiva, el acontecimiento lejano (el encuentro del Papa con tal o cual dignatario de alguna confesión religiosa) se hace cercano y opaca o hace desvanecer la realidad inmediata (la presencia de las sectas con su agresividad y sus avances), creando actitudes de pasividad e irresponsabilidad.

Los éxitos de los Movimientos Laicales
Lo mismo está pasando con los Movimientos Laicales. Sus éxitos les hacen perder de vista la triste situación en que se encuentran las masas católicas, que languidecen en la fe. Aun hay pueblos totalmente abandonados que cuentan con la visita del sacerdote una vez al ano con ocasión de la fiesta patronal. ¿Quién se preocupa por estos pueblos? Nadie. Pasan desapercibidos, porque no hacen noticia.
Se habla de grandes congresos con la participación de 10,20,30 mil personas. Pues bien, ¿cuál es la repercusión real sobre una población de 1 2 o 10 millones de habitantes? ¿Cuál es su aporte real para la evangelización de tantos alejados? Como siempre, el éxito de las grandes organizaciones (Movimientos Laicales o Congregaciones Religiosas) con sus macro realizaciones opacan la realidad de las masas que languidecen en el abandono y la pobreza. Como en el campo profano, se desentienden de los «débiles» (Rom 15,1).

Coherencia y realismo
Si somos tan perspicaces y cuidadosos en detectar y denunciar grandes anomalías provocadas en campo profano por el fenómeno de la globalización y el neoliberalismo, ¿por qué no hacemos lo mismo a nivel de Iglesia? Usamos dos medidas: una para adentro y otra para afuera. Y esto nos perjudica seriamente a nivel de Iglesia y resta eficacia a nuestra acción profética.
Dice San Lucas que Jesús «hizo y habló» (Hech 1,1). ¿Por qué no tratamos de imitar su ejemplo, siendo más coherentes y realistas?

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