La “Novena de Emergencia” de Santa Teresa de Calcuta

Una oración breve para los momentos en que el alma ya no sabe qué decir

En la vida cristiana hay momentos en los que el dolor, la urgencia o la angustia superan nuestras fuerzas. Situaciones inesperadas —una enfermedad grave, una noticia devastadora, una decisión límite— nos dejan sin palabras. Es precisamente en esos instantes cuando la fe sencilla, confiada y filial encuentra su expresión más pura. En ese horizonte espiritual se sitúa la llamada “Novena de Emergencia”, asociada a la práctica devocional de Santa Teresa de Calcuta.

Una oración nacida de la confianza absoluta

Santa Teresa, mujer de acción incansable y de oración profunda, tenía una convicción inquebrantable: María nunca abandona a quien se acoge a su amparo. En medio de emergencias humanas reales —moribundos abandonados, niños agonizantes, pobreza extrema— recurría con frecuencia a una oración mariana muy antigua en la Iglesia: el Acuérdate (Memorare).

Acuérdate, oh piadosísima Virgen María,
que jamás se ha oído decir
que hayas abandonado a ninguno
de cuantos han acudido a tu amparo,
implorando tu protección
y reclamando tu auxilio.

Animado con esta confianza, también yo acudo a ti,
Virgen de las vírgenes,
y, aunque gimiendo bajo el peso de mis pecados,
me atrevo a comparecer ante tu soberana presencia.

No desprecies mis súplicas, Madre del Verbo;
antes bien, óyelas y acógelas benignamente. Amén.

¡Oh María, sin pecado concebida,
ruega por nosotros que recurrimos a ti!

Santa Teresa de Calcuta, ruega por nosotros.

Según la tradición, cuando la situación era especialmente grave y no había tiempo para largas plegarias, Santa Teresa invitaba a rezar esta oración nueve veces seguidas, más una más, en acción de gracias a Nuestra Señora, como signo de confianza en su eficaz intercesión, no como una fórmula mágica, sino como un acto intensísimo de confianza. De ahí el nombre popular de “novena de emergencia”.

No es magia, es abandono filial

Conviene subrayarlo con claridad pastoral:
la Novena de Emergencia no es superstición ni promesa automática de milagros. Es, más bien, una escuela breve de fe. Al repetir nueve veces la misma súplica, el corazón aprende a soltar el control, a dejar de exigir explicaciones y a ponerse, como niño, en brazos de la Madre.

La fuerza de esta oración no está en la repetición, sino en la certeza interior que expresa:

“Jamás se ha oído decir que tú abandones a quien acude a tu amparo.”

Una espiritualidad profundamente evangélica

Esta práctica refleja con nitidez la espiritualidad de Santa Teresa de Calcuta:
• Sencillez: pocas palabras, pero llenas de fe.
• Urgencia: se reza cuando el tiempo apremia y el corazón duele.
• Confianza total: María es Madre antes que juez.
• Abandono en la voluntad de Dios: no se exige un resultado, se confía.

Por eso, esta novena ha sido adoptada por miles de fieles en hospitales, salas de espera, campos de misión, hogares heridos y momentos de profunda oscuridad.

¿Cuándo rezarla?

La Novena de Emergencia puede rezarse:
• Ante una enfermedad grave o cirugía urgente
• En situaciones de peligro inminente
• Cuando se recibe una noticia devastadora
• En momentos de angustia espiritual profunda
• Cuando ya no se sabe cómo ni qué pedir

No requiere condiciones especiales. Puede rezarse en silencio, en voz baja, caminando, llorando o incluso con el corazón roto.

María, refugio en la hora extrema

En el fondo, esta novena es una confesión de fe mariana:
creemos que María escucha, acompaña e intercede, incluso —y especialmente— cuando todo parece perdido.

Como repetía Santa Teresa:

“Si rezamos con fe, María nunca llega tarde.”

En un mundo acelerado, ruidoso y herido, la Novena de Emergencia sigue siendo un acto contracultural: detenerse, confiar y poner la vida en manos de una Madre.

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