Los 5 cantos invariables dentro de la Eucaristía -Aquellos que nadie puede ni debe cambiar-

Por el P. Emmanuelle Cueto Ramos, fmap

PARTE I

1.- KYRIE, ELEISON

¿Sabías que existen dentro de la Santa Eucaristía algunos cantos llamados INVARIABLES, es decir que la letra no puede ni debe sufrir alteración? Así es mi estimado lector. Son 5 CANTOS INVARIABLES los cuales, no pueden ser cambiados por nadie, ya que por antigua tradición, la Iglesia los ha introducido en la Divina Liturgia por poseer un valor inestimable.

KYRIE, ELEISON (Señor, ten piedad) La palabra “Kyrie, eleison” Es una expresión en griego que significa “Señor, Ten piedad”. Este canto aparece en el oriente a mediados del siglo IV la liturgia de Antioquía y Jerusalén. Se tiene dos testimonios de esto: el primero el libro VIII de las Constituciones Apostólicas (380 dc) quien conserva el texto de las letanías que recitaba el diácono en la liturgia de la misa en Antioquía, habiendo terminado el evangelio y antes de despedir al grupo de los catecúmenos, es decir, antes del ofertorio. Y el segundo, Egeria, peregrina española, quien a finales del siglo IV pasó por Jerusalén y asegura que en las vísperas mientras el diácono decía el nombre de las personas por las que se rezaba, se aclamaba Kyrie eleison.

Un texto litúrgico que se conserva y que al parecer representa la letanía de la misa romana, es la Deprecatio Gelasii en la que se respondía Kyrie eleison a cada invocación. Es posible que su autor haya sido el Papa Gelasio (492-496). En ella se clamaba a la Trinidad y el diácono leía una serie de intenciones (por la Iglesia, los sacerdotes, los fieles, etc.), a lo que la gente iba respondiendo Kyrie eleison. Esta letanía u otra parecida se recitaban también en el Oficio divino. Posteriormente, la letanía vino a desplazar las antiguas Oraciones solemnes que se usaron en la Iglesia de Roma y se ubicó al inicio de la misa agrupando a todas las oraciones del pueblo.

Roma entonces vinculará en su liturgia la letanía Kyrie eleison a finales del siglo V, sustituyendo con ella el modo de plegaria romana que aún hoy se conserva en la celebración del viernes santo. En la liturgia milanesa esta letanía se recitaba los domingos de cuaresma antes de leer lo que hoy es para nosotros la oración colecta.

Esta aclamación se hizo tan importante dentro de la liturgia romana que llegó a desplazar las letanías de tipo gelasiano, que poco a poco fueron desapareciendo. Por ejemplo en las misas cotidianas, comúnmente no revestidas de solemnidad, se suprimían las letanías y se repetía sólo Kyrie, Christe y Kyrie eleison. Así mismo, la aclamación comenzó paulatinamente a ser más del clero, y luego del coro, que del pueblo. En la liturgia del culto estacional, el Papa celebraba rodeado de su clero, quien intervenía en los cantos: un diácono proponía la intención por la cual se oraba y la schola respondía con el Kyrie que se llenó a su vez de elaboradas melodías.

En Oriente existía la costumbre de que después de que la lectura del Evangelio, un diácono hiciera unas peticiones a las que el pueblo respondía con el sencillo y popular “kyrie, eleison”. En la liturgia Romana, según el testimonio de San Justino Mártir, también existían peticiones al final de la liturgia de la Palabra, pero debían de revestir una forma un tanto parecida a las actuales de Viernes Santo (La oración universal). En el siglo V, el Papa Gelasio introdujo la forma oriental de la oración de fieles, aunque fijó su “letanía” en el lugar que ocupe el kyrie. Este Papa, en efecto, creyó que era más pastoral que las oraciones que decía sólo el sacerdote después de las lecturas se cambiaran por una letanía deprecatoria (súplica), en la que el pueblo respondiera con el kyrie, eleison. De ahí Deprecatio Gelasii.

 Posteriormente el Papa San Gregorio, muy dado a abreviar, suprimió las peticiones los días ordinarios, dejando únicamente la respuesta del pueblo. Luego, según el Ordo RI, se suprimieron las peticiones en todas las Misas. Con todo, la historia del Kyrie sigue sin ser una adquisición definitiva de la historia de la liturgia. Lo que sí es cierto es que en la liturgia actual coexisten el kyrie, la oración de los fieles y las intercesiones de la plegaria Eucarística, y que cada una tiene su propio sentido. En cuanto al Kyrie

Razón por la cual, es impensable que el canto al ser traducido, sea alterado por algunas versiones excesivamente ajenas al texto original. Más aún, el agregarle al “Señor ten piedad… DE NOSOTROS”  Sería alterar un poco el texto, ya que en realidad una traducción más fiel diría: Kyrie eleison: Señor ten piedad. Sin “de nosotros”

Así es que cantos de “piedad” como os que dicen:

  1. Tú que siempre nos escuchas… porque nos quieres mucho…  señor ten piedad…
  2. Ten piedad señor ten piedad, soy pecador, ten piedad…

Etc. Etc.. son inadmisibles y debe erradicarse de nuestra sagrada liturgia.

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*fuentes (fragmentos)

1.- https://infovaticana.com/2013/11/03/kyrie-eleison/

2.- José Antonio Abad-Manuel Garrido, Iniciación a la liturgia de la Iglesia, Edic. Palabra, Madrid, 1988

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