Por el padre Jorge Luis Zarazúa Campa, FMAP
Cada mes de septiembre, la Iglesia nos invita a acercarnos con renovado amor a la Sagrada Escritura. Es el Mes de la Biblia: una ocasión privilegiada para abrir sus páginas, escuchar la voz de Dios y permitir que su Palabra ilumine nuestras decisiones, fortalezca nuestra esperanza y transforme nuestra vida.
En este contexto, Palabra de Vida se presenta como una valiosa herramienta para quienes desean conocer, saborear, comprender y anunciar la Palabra de Dios.
Preparado por los padres Flaviano Amatulli Valente, Martín Solórzano Solórzano y Jorge Luis Zarazúa Campa, misioneros Apóstoles de la Palabra, este libro recoge años de experiencia en la evangelización, la catequesis y la formación bíblica del Pueblo de Dios.
No estamos ante un tratado reservado a especialistas. Palabra de Vida fue pensado para el católico sencillo, el catequista, el misionero, el seminarista, el animador de pequeñas comunidades y toda persona que desea tener un encuentro más profundo con Dios por medio de la Biblia.
Una Palabra para saborear
La primera parte, “Saborear la Palabra de Dios”, escrita por el padre Flaviano Amatulli, nos recuerda que la Biblia no fue entregada únicamente para ser estudiada, sino para convertirse en alimento espiritual.
Así como el pan sostiene nuestro cuerpo, la Palabra de Dios alimenta la fe, consuela el corazón y fortalece al discípulo en medio de las dificultades. Por eso no basta con tener una Biblia en casa: es necesario abrirla, leerla, meditarla y permitir que sus enseñanzas orienten nuestra existencia.
El libro invita a “rumiar” la Palabra, es decir, a guardarla en el corazón, volver una y otra vez sobre ella y preguntarnos:
¿Qué dice el texto?
¿Qué me dice Dios por medio de él?
¿A qué cambio me invita?
¿Qué respuesta debo darle al Señor?
Una Palabra para comprender
Amar la Biblia también implica aprender a comprenderla correctamente. Por eso, la segunda parte, “Cómo acercarse a la Palabra de Dios”, preparada por el padre Martín Solórzano, presenta de manera sencilla los conocimientos indispensables para iniciar una formación bíblica.
Sus capítulos explican qué son la revelación y la inspiración, cómo se formó el canon de la Biblia, qué significa que la Escritura contiene la verdad para nuestra salvación y cuáles son los principios fundamentales para interpretarla.
También ofrece un vocabulario bíblico que ayuda a comprender palabras, personajes, instituciones y acontecimientos frecuentes en la Sagrada Escritura.
El lector aprende que la Biblia no debe interpretarse caprichosamente ni mediante versículos aislados. Es necesario considerar el contexto, los géneros literarios, la unidad de toda la historia de la salvación y la Tradición viva de la Iglesia.
Una Palabra para compartir
El Mes de la Biblia no debería reducirse a colocar una Biblia abierta en el templo o a organizar una conferencia ocasional. Su celebración debe despertar un verdadero movimiento bíblico en las parroquias, las familias y las comunidades.
Precisamente por eso, la tercera parte, “Iniciativas prácticas de pastoral bíblica”, escrita por el padre Jorge Luis Zarazúa, presenta propuestas concretas para llevar la Palabra de Dios a todos los ambientes.
Entre sus iniciativas se encuentran:
- la entrega solemne de la Biblia a los niños que comienzan su preparación para la Primera Comunión;
- la celebración de la Fiesta de la Biblia;
- la Fiesta de los Santos;
- el desfile de escenas bíblicas;
- el teatro bíblico con mímica;
- la entronización de la Biblia en los hogares;
- la Biblia Peregrina de casa en casa;
- la memorización de textos fundamentales;
- la lectura completa de la Sagrada Escritura;
- la formación de agentes de pastoral bíblica;
- la organización de cursos y talleres.
Estas propuestas pueden enriquecer especialmente las actividades parroquiales de septiembre y ayudar a que el Mes de la Biblia deje frutos permanentes durante todo el año.
De la Biblia en las manos a la Biblia en el corazón
Cada capítulo incluye preguntas, ejercicios y actividades. Por ello, Palabra de Vida puede emplearse en cursos bíblicos, reuniones parroquiales, escuelas de catequistas, grupos apostólicos, seminarios, círculos bíblicos y comunidades misioneras.
Su finalidad no es que el lector acumule datos, sino que se encuentre con Jesucristo, Palabra eterna del Padre, y aprenda a contemplar toda su vida a la luz del Evangelio.
Celebrar el Mes de la Biblia significa volver a escuchar la invitación del salmista:
“Tu palabra es lámpara para mis pasos
y luz en mi camino” (Sal 119,105).
Que durante este mes la Biblia salga de los estantes, entre en nuestros hogares y ocupe un lugar privilegiado en nuestras comunidades. Pero, sobre todo, que pase de nuestras manos a nuestra mente, de nuestra mente al corazón y del corazón a la vida.
Palabra de Vida quiere colaborar en esta hermosa misión: formar discípulos enamorados de la Palabra y misioneros dispuestos a compartirla.
Porque una Biblia cerrada permanece en silencio; pero cuando se abre con fe, Dios sigue hablando.
Biblia para todos y Biblia para todo.
Todo con la Biblia y nada sin la Biblia.