La respuesta más precisa, desde la perspectiva histórica y bíblica, es esta:
Las Bibliias protestantes no contienen todos los libros que formaban parte de la Biblia cristiana desde los primeros siglos; por tanto, no es correcto decir que la Biblia católica “tiene más”, sino que las ediciones protestantes conservan menos.
La diferencia no se debe a que la Iglesia “añadiera” libros, sino a que la Reforma protestante del siglo XVI excluyó textos que habían sido recibidos, leídos y venerados como Palabra de Dios desde los tiempos apostólicos.
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1. ¿Qué libros están en juego?
La diferencia está en el Antiguo Testamento.
La Biblia católica mantiene:
• Tobías
• Judit
• Sabiduría
• Eclesiástico (Sirácida)
• Baruc
• 1 Macabeos
• 2 Macabeos
Y fragmentos:
• Daniel: Dn 3,24-90 (oración de Azarías y cántico de los tres jóvenes); Dn 13–14 (Susana, Bel y el Dragón).
• Ester: Est 10,4–16,24 (extensiones griegas).
Estos textos son los deuterocanónicos.
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2. ¿Qué testifica la historia?
Desde los primeros siglos, los cristianos usaron la Septuaginta (LXX), la versión griega del AT.
Este era el Antiguo Testamento de Jesús y de los Apóstoles:
• Las citas del AT en el Nuevo Testamento corresponden muchas veces a la Septuaginta.
• La LXX incluía los deuterocanónicos.
Ejemplos:
Sabiduría 2,12-20 describe con sorprendente exactitud el rechazo al Justo inocente, un texto leído como profecía mesiánica:
“Acechemos al justo… pues se gloria de tener por Padre a Dios.” (Sb 2,12.16)
2 Macabeos 12,43-45 muestra la oración por los difuntos, práctica que la Iglesia mantuvo desde siempre:
“Mandó ofrecer sacrificio por los muertos, para que fueran librados de sus pecados”. (2 Mac 12,45)
Tobías 12,8-10 subraya la fuerza de la caridad y de la oración:
“Buena es la oración con ayuno, limosna y justicia.” (Tob 12,8)
Eclesiástico 3,30 afirma el poder expiatorio del amor:
“La limosna expía los pecados.” (Sir 3,30)
Sabiduría 3,1 anuncia la esperanza de la resurrección:
“Las almas de los justos están en manos de Dios y ningún tormento las alcanzará.” (Sb 3,1)
Estas enseñanzas aparecen plenamente armonizadas con la fe cristiana posterior.
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Además, el Nuevo Testamento cita indirectamente estos libros:
• Hebreos 11,35 alude claramente al martirio descrito en 2 Macabeos 7, sobre la madre y sus siete hijos que mueren por fidelidad a la Ley.
• La imagen de Dios “que creó el mundo de la nada” (cf. 2 Mac 7,28) aparece implícita en la teología cristiana primitiva.
• La pneumatología de Sabiduría (Sb 1–9) repercute en la doctrina apostólica.
Esto demuestra que los cristianos primitivos conocían y utilizaban estos textos.
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3. ¿Qué ocurrió en la Reforma protestante?
En el siglo XVI, Martín Lutero retiró los deuterocanónicos.
Dos razones principales:
a) Abandonó la Septuaginta en favor de un canon hebreo tardío (rabínico), que no incluía los libros usados por Cristo y la Iglesia primitiva.
b) Algunos textos contradecían tesis de la Reforma:
• Oración por los difuntos (2 Mac 12,45)
• Mérito de las buenas obras (Sir 3,30; Tob 12,8-9)
• Intercesión de los santos (2 Mac 15,14)
• Justicia divina y retribución (Sb 3,1-9)
En 2 Macabeos 15,14, el profeta Jeremías aparece intercediendo desde la gloria por el pueblo:
“Este es el que ora mucho por el pueblo y por la ciudad santa: Jeremías, el profeta de Dios.” (2 Mac 15,14)
Estas ideas eran incompatibles con la teología protestante sobre la salvación, la intercesión de los santos y la vida eterna.
Resultado:
la tradición protestante quedaría con 66 libros, frente a los 73 del canon recibido por la Iglesia.
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4. ¿Y qué afirmó la Iglesia católica?
El Concilio de Trento (1546) no añadió libros.
Solo confirmó solemnemente el canon ya usado por la Iglesia durante más de mil años.
Ese canon incluye todos los deuterocanónicos.
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5. ¿Y las Iglesias ortodoxas?
Las Iglesias ortodoxas también conservan los deuterocanónicos, e incluso incluyen otros textos presentes en la Septuaginta.
Si estos libros fueran “adiciones católicas”, las Iglesias orientales los habrían rechazado desde el comienzo.
Pero no ocurrió así.
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6. La pregunta clave
Entonces, ¿quién modificó el canon?
La Reforma protestante.
No la Iglesia.
Por eso, afirmar que la Biblia católica “tiene libros de más” es históricamente falso.
Lo correcto es decir:
Las Biblias protestantes tienen menos libros que el canon bíblico tradicional usado por los cristianos primitivos.
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7. La riqueza espiritual de los deuterocanónicos
Estos libros contienen verdades luminosas:
Esperanza en la resurrección
“Las almas de los justos están en manos de Dios.”
(Sabiduría 3,1)
Eficacia de la oración por los difuntos
“Mandó ofrecer sacrificios por los muertos.”
(2 Mac 12,45)
La justicia divina
“Los justos vivirán para siempre.”
(Sabiduría 5,15)
Mérito de las obras buenas
“La limosna expía los pecados.”
(Sir 3,30)
Fidelidad ante la persecución
“Vale la pena morir a manos de los hombres cuando se espera que Dios nos resucite.”
(2 Mac 7,14)
Actuación providente de Dios
“Bendito sea Dios que vive para siempre y extiende su misericordia.”
(Tobías 13,1-6)
Son palabras que alimentaron la fe de mártires, monjes, santos y familias cristianas durante siglos.
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Conclusión
Las diferencias entre el canon católico y el protestante no se explican por supuestas “adiciones católicas”.
Lo que ocurrió históricamente fue que la Reforma recortó libros que habían sido parte de la Biblia desde tiempos apostólicos.
Por eso:
• Si alguna Biblia “tiene menos”, no es la católica.
• Si algún canon se aparta del testimonio antiguo, no es el de la Iglesia.
Los deuterocanónicos no son capricho medieval,
ni invento romano,
ni literatura marginal.
Son parte viva de la Palabra que acompañó a Cristo, a los Apóstoles, a los Padres de la Iglesia y a todo el Pueblo de Dios.
Si queremos la Biblia de los primeros cristianos,
la Biblia proclamada en la liturgia antigua,
la Biblia que cimentó la espiritualidad de la Iglesia…
tenemos que incluir también estos libros.
Porque la Palabra de Dios no se mutila.
Se guarda.
Se proclama.
Se vive.